Santa Laura en silencio: así viven los hinchas el descenso de Unión Española
La caída a Primera B no sólo selló una temporada desastrosa para Unión Española: también remeció a los vecinos e hinchas que han crecido alrededor del estadio, quienes describen el momento como uno de los días más tristes que recuerdan.
El 30 de noviembre de 2025 quedará guardado como una fecha oscura para los hinchas de Unión Española. Aunque aún queda una última fecha por jugar, el 4-2 recibido a manos de O’Higgins dejó claro que la ilusión de salvarse se extinguió. Ese resultado se produjo en la fecha 29 del Campeonato Nacional y dejó a Unión Española último en la tabla, con 21 puntos, lo que confirmó su descenso a la Primera B por segunda vez en su historia. En Independencia la pena ya está instalada. El ambiente alrededor del Santa Laura cambió, y quienes viven ahí lo notan todos los días.
Un descenso que ya se siente en el barrio
El descenso de Unión Española no fue solo el cierre de una mala campaña. Para muchos hinchas del sector, significó ver caer parte de su historia. Joaquín Soto, vecino de Independencia y fanático desde niño, cuenta que este año se sintió distinto, casi inevitable. “Fue esta campaña desastrosa que nos llevó finalmente al descenso. Afectó mucho, personalmente una tristeza tremenda ver a tu equipo descender y de la manera en que lo hace”, recuerda.
Unión Española apenas ganó seis partidos en toda la temporada, y pasó gran parte del año peleando en el fondo de la tabla de la Liga de primera. A eso se sumó una fuerte desconexión entre el equipo y su comunidad, que vio cómo la ilusión de cada fin de semana se fue apagando. Por eso, cuando Joaquín dice “Duele ver cómo poco a poco se fue apagando esa magia de ir todos los fines de semana a ver a la Unión… las calles pintadas, banderas, gente con la polera”, muchos en el sector sienten lo mismo.

Cansancio y frustración con la dirigencia
Para varios hinchas, lo que pasó este 2025 no fue sorpresa. La crítica hacia la dirigencia venía creciendo hace años. El club es administrado por la sociedad de Jorge Segovia, dueño del equipo desde 2008, y la relación con los hinchas se ha ido deteriorando de manera evidente. El gerente del club, Sabino Aguad, ha defendido públicamente la gestión, pero los hinchas no lo sienten así.
Por eso, cuando Joaquín comenta “Los dirigentes no tienen ningún interés en querer sacar adelante al equipo, a la institución. Ver cómo todo se va desmoronando en las instalaciones…”, está hablando de algo que no es sólo una impresión, el estado del estadio Santa Laura fue tema recurrente durante el año. Problemas en la cancha, desgaste en las graderías y el arriendo constante del recinto a otros clubes fueron señales de un deterioro general que no pasó inadvertido.
El barrio perdió su ritual
Más que un descenso deportivo, para los vecinos ha sido una pérdida emocional. Joaquín lo explica desde la nostalgia, “Duele ver cómo poco a poco se fue apagando esa magia de ir todos los fines de semana a ver a la Unión… las calles pintadas, banderas, gente con la polera. Poco a poco todo eso se fue acabando”. La rutina de los domingos, el color del barrio y la identidad que giraba en torno al estadio ya no se sienten igual. Los vecinos han visto cómo ese ambiente se fue apagando a medida que el equipo se hundía en la tabla.
Las calles alrededor del Santa Laura, que por décadas se llenaron de rojo cada fin de semana, hoy están más silenciosas. Con la derrota ante O’Higgins y los resultados de los otros equipos que estaban en la lucha complicaron aún más el panorama, ese ambiente terminó por cambiar por completo.
El día más gris para la Unión Española
El momento en que se consumó el descenso quedó grabado en quienes estuvieron ahí. Joaquín recuerda una escena difícil de describir, “La gente súper triste, mucha gente llorando, desconsolada… también enojada con lo que fue el partido y en general todo el año. Fue como un día demasiado gris”.
A pesar de la pena, casi nadie quiso dejar el estadio. “Mucha gente después del partido se quedó mucho tiempo en el estadio, no nos queríamos ir, no queríamos abandonar el recinto…” relata, pensando ya en lo extraño que será vivir la temporada 2026 en Primera B, la última vez de este suceso fue en 1977, muchos hinchas sobre todo lo más jóvenes, verán por primera vez a los hispanos jugar en la B.

Un futuro incierto, un presente triste para la Unión Española
Mientras Unión Española se prepara para su último partido del año contra el actual campeón del torneo Coquimbo, la realidad ya está asumida. El descenso no solo deja al club en una nueva categoría, también deja a un barrio entero lidiando con una nostalgia que todavía no se disipa.
Para los hinchas más cercanos, este no es solo un mal resultado. Es un cambio profundo en su día a día, en su identidad y en la manera en que han vivido el fútbol toda su vida.
