Reducción de impuestos a empresas: El plan anticrisis de SOFOFA divide a economistas expertos
Expertos coinciden en que bajar el impuesto corporativo a 23% es una oportunidad, pero advierten que su éxito depende del “enfoque productivo” y no de una relación directa con la competitividad. (Por: Matías Zurita, Francisco Palacios y Matías Valdés)
El encuentro anual de la Industria, convocado por la SOFOFA, se centró en el severo diagnóstico entregado por su presidenta, Rosario Navarro, quien advirtió sobre un estancamiento económico en 2% hasta 2030 con un desempleo estructural cercano al 10% si no se corrige el rumbo. Para revertir esta inercia, el gremio puso sobre la mesa dos exigencias clave al sistema político: destrabar US$ 100.000 millones en inversión y, fundamentalmente, reducir el impuesto corporativo a las empresas al 23%, buscando alinearse con el promedio de la OCDE y recuperar competitividad.

La propuesta de una rebaja tributaria corporativa se convirtió en el principal punto de análisis entre los economistas, quienes matizaron la visión de que el recorte fiscal sea la solución inmediata a los problemas de productividad y empleo del país.
Bastián González, ingeniero comercial de la USM, ve la medida como una oportunidad condicionada. “La reducción de impuestos puede afectar positivamente a las empresas para mejorar su competitividad, pero esta depende exclusivamente del enfoque que la empresa le quiera dar… Si puede mejorar la competitividad, pero solo si las empresas están con el enfoque de convertir esa reducción tributaria, por decirlo así, en una inversión productiva y también aprovechar eso como estrategia para crecer internacionalmente.”
El ingeniero comercial explicó que una reducción de impuestos reduce los costos operativos y deja mayor capital disponible. Este capital podría usarse para mejorar procesos, tecnologías o aumentar sueldos, lo que sí impulsaría la competitividad. Sin embargo, enfatizó que la relación con el empleo no es automática. La posibilidad de que una baja de impuestos se traduzca en mayores niveles de contratación o mejoras salariales depende de la etapa de crecimiento de la empresa y su política interna.
Se pone en duda la propuesta
Por otra parte, el economista Gonzalo Escobar de la UNAB puso en duda la premisa principal que sustenta la demanda de la SOFOFA, la relación directa entre tasas impositivas bajas y mayor atractivo para la inversión.”Lo que puedo indicar sobre una reducción de los impuestos a las empresas es que la evidencia empírica lo que te dice es que no hay una relación directa en términos de competitividad o en términos de mayor contratación de mano de obra”.
Escobar reforzó su argumento con ejemplos internacionales, citando casos que desvinculan la tasa impositiva del atractivo para la inversión extranjera. “Hay casos, por ejemplo, no sé, pues en Europa, como países, digamos, de Europa del este, como Lituania, que tienen tasas de impuestos mucho menores que la chilena, y no son grandes receptores de inversión. Como también tú puedes ver ejemplos como Brasil, que tiene una tasa impositiva por sobre la chilena, que sí es un país receptor de inversión, por lo tanto, la evidencia empírica indica que los efectos son completamente variables.”
Finalmente, el ingeniero comercial González advirtió sobre los riesgos que la medida acarrea para el Estado en caso de que las empresas no utilicen el ahorro en inversión productiva. “El principal riesgo para el Estado es que frente a una reducción de impuestos disminuya la recaudación sin que se genere la suficiente actividad económica para compensar este recorte. Entonces esto va a traer al Estado principalmente un déficit fiscal más alto, recortes del gasto público y también la disminución casi de la mano, disminución del financiamiento políticas sociales o construcciones, etcétera.”
La discusión tributaria fue el eje de la jornada, que también vio al Presidente Gabriel Boric defender la gestión económica al destacar el crecimiento del 2,6% el último año. A pesar de la tensión generada por el diagnóstico de SOFOFA, el encuentro cerró con mensajes de optimismo de influyentes empresarios como Roberto Angelini, quien declaró que “el país va a crecer” independiente del resultado electoral, buscando matizar las diferencias.
